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Fe

Se tiene cuando se necesita.

Crece con el poder del corazón.

Se impulsa con los detalles del miedo.

Se enciende con el furor del amor.

Se fortalece con la esperanza.

Se reproduce con la unión.

Se consolida con los sueños.

Se enriquece con la fantasía.

Se eleva cuando se siente ser escuchado, acompañado, abrazado.

Se esfuma ligeramente cuando los abrazos y la compañía dejan de sentirse cerca.

Se desgasta cuando las súplicas dejan de ser escuchadas.

Se desvanece cuando nace el dolor en el alma, las lágrimas corren por un rostro y la voz no sale por la fuerza ejercida en el pecho.

Desaparece cuando los rostros de las personas amadas muestran síntomas de sufrimiento y angustia, sin poder hacer nada para evitarlo.

Renace cuando se da cuenta que es una fuerza producida por la sonrisa en un rostro de la persona que siempre te ha abrazado, besado, acompañado, acariciado y escuchado, sin prestarle importancia alguna.

Aquella fuerza que se traduce en algo que siempre se ha tenido cerca y que se descuida, buscando en imágenes, esculturas y hermosos paraísos utópicos más allá del firmamento.

A todo aquello que todos llaman fe, yo le llamo Familia.

Andrés Alberto Amador Bernal

@AndresAmador2

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